Una tradición colonial cuenta que un famoso ebanista de Huamanga fue llamado al cusco por el Obispo para realizar unos trabajos en algunos retablos en el convento de Santo Domingo, antes de salir de viaje soñó con la virgen María con un rosario en la mano derecha quién le dijo si quieres sanar de la lepra búscame en el Cusco. El maestro tallador estaba de hecho enfermo de lepra, la misma que había contraído en sus viajes pero todavía podía esconderlo. En el Cusco estuvo trabajando con los Dominicos hasta que su mal empeoró y ya no pudo ocultarlo teniendo que vendarse el rostro es así que los sacerdotes por temor al contagio lo expulsaron del convento. Un día de mucha lluvia estuvo rogando de puerta en puerta sin tener donde guarecerse pero nadie le quiso ayudar es así que decidió entrar a resar a una pequeña capilla en la parroquia de San Blas ubicada en la zona de Mesa Redonda, conocida como Capilla de Nuestra Señora de la Visitación. Grande fue su asombro cuando ...